Por: Adame Mejía Calev Alexis
Flores Estrella Miguel Ángel
Radilla Hernández Elías Emmanuel
Después de la formación del universo se conjunto la materia y se generaron seres, así
aproximadamente 70.000 años atrás, organismos pertenecientes a la especie Homo sapiens empezaron a formar estructuras todavía más complejas llamadas culturas.
De esta generación devienen 3 revoluciones fundamentales para el desarrollo de la historia, la primera hace 70000 años en la que se se considera el inicio de la historia con la revolución cognitiva, la segunda llamada revolución agrícola, que aceleró la historia hace 12000 y finalmente la científica de 500 años en el pasado y que amenaza con terminar la misma.
Antes de la historia ya existían los humanos, estos aparecieron aproximadamente hace 2.5 millones de años, hace 2 millones ya se podía entrever una organización básica similar a la nuestra. Estos humanos rudimentarios, ya formaban actos sociales como amistad, convivencia y se atribuían rangos, sin embargo, no era una característica distintiva, ya que otros seres también lo hacían. Los primates y los paquidermos por ejemplo, ya denotaban dicha organización, es decir, eran los Homosapiens seres insignificantes tanto como los demás.
Las especies que evolucionaron a partir de un ancestro común se agrupan bajo la denominación de “género”. Es por esto que el Homo sapiens pertenece a la familia de los grandes simios, lo que lleva a concluir que los sapiens en su orígen comparten un gran ancestro en común.
Dicho esto, existe al igual que una familiaridad con los simios, una existencia de seres similares, otras especies humanas de las que erróneamente no siempre se es consciente. El significado real de la palabra humano es: Un animal que pertenece al género Homo, y hubo otras muchas especies de este género además del Homo sapiens.
Los humanos evolucionaron por primera vez en África oriental hace unos 2,5 millones de años, a partir de un género anterior de simios llamado Australopithecus Hace unos dos millones de años, algunos de estos hombres y mujeres arcaicos dejaron su tierra natal para desplazarse a través de extensas áreas del norte de África, Europa y Asia e instalarse en ellas. Dichos desplazamientos dieron a los organismos de estos seres características distintas en función al lugar donde llegaban.
Como consecuencias de esta adaptación surgieron las distintas especies, por ejemplo, los humanos en Europa y Asia occidental evolucionaron en Homo neanderthalensis, en las regiones más orientales de Asia poblaba el Homo erectus, en la isla de Java, en Indonesia, vivió el Homo soloensis, en isla de Flores, los humanos arcaicos experimentaron un proceso de enanismo, los individuos de esta especie única, fueron llamados Homo floresiensi, así mismo, en 2010, otro hermano perdido fue rescatado del olvido cuando unos científicos que excavaban en la cueva Denisova, en Siberia, descubrieron un hueso del dedo fósil. El análisis genético demostró que el dedo pertenecía a una especie previamente desconocida, que fue bautizada como Homo denisova. En África oriental aparecieron el Homo rudolfensis, Homo ergaster y finalmente el homo sapiens.
En relación a lo anterior surge el error y la mala percepción de que, el homo sapiens (nosotros), es el resultado de las demás especie en una especie de línea evolutiva, cuando la realidad es que las especies derivadas del Homo antes mencionadas son paralelas evolutivamente hablando a las demás.
Ya se ha mencionado que las especies de Homos difieren morfológicamente entre sí de muchas formas, pero esto no significa una diferencia total, los Homos compartían principalmente la relación de tener un cerebro extraordinariamente grande en comparación a otros animales. El cerebro de un sapiens moderno es de aproximadamente de 1200-1400 centímetros cúbicos, mientras que el de un mamífero común de 60 Kg. es de 200 centímetros cúbicos. Contrario a lo que se pensaría esta diferenciación de la masa cerebral no significó el exponencial del progreso del Homo, esto debido a que a mayor cantidad cerebral también mayor desgaste para el cuerpo, así que en compensación el cuerpo pasó a reducir la capacidad muscular, dicho de otro modo sacrificó músculo por neuronas. La presión evolutiva produjo una concentración creciente de nervios y de músculos finamente ajustados en las palmas y los dedos. Como resultado, los humanos pueden realizar tareas muy intrincadas con las manos. Particularmente el desarrollo de herramientas y utensilios que a lo largo de la historia pasarón de rudimentarios como piedras y palos a armas y vehículos que lo posicionarán como el depredador dominante por excelencia, sólo desafiado y depredado por el mismo.
De manera natural, surgieron elementos negativos de las adaptaciones del Homo, por ejemplo, humanidad pagó por su visión descollante y por sus manos industriosas con dolores de espalda y tortícolis. Para las mujeres, la andadura erecta requería caderas más estrechas, lo que redujo el canal del parto, y ello precisamente cuando la cabeza de los bebés se estaba haciendo cada vez mayor. La muerte en el parto se convirtió en un riesgo importante para las hembras humanas. A las mujeres que parían antes, cuando el cerebro y la cabeza del niño eran todavía relativamente pequeños y flexibles, les fue mejor y vivieron para tener más hijos. Por consiguiente, la selección natural favoreció los nacimientos más tempranos. Por eso, en comparación con otros animales, los humanos nacen prematuramente, cuando muchos de sus sistemas vitales están todavía subdesarrollados. Es así que los bebés humanos son desvalidos, y dependientes durante muchos años para su sustento, protección y educación.
Este hecho repercute directamente en las capacidades sociales de los seres humanos, ya sea positiva o negativamente. Retomando a los humanos y su dependencia, la crianza requería la presencia de una tribu, por tanto, la evolución favorecía a quienes creaban lazos sociales con mayor facilidad, del mismo modo, esta característica permite que podamos ser educados y socializados en mayor medida que otros animales, dicho de otro modo nuestro nacimiento prematuro nos hacen más maleables.
Por otro lado,como ya se había mencionado, el cambio físico derivado de la evolución cognitiva del humano no fue de mejor la solución de sus problemas, en sus principios no contaba con la misma capacidad que ahora, lo que no le permitía medirse con otros depredadores más poderosos, si no que se limitaba a encontrar métodos de supervivencia efectivos. En el caso de otros animales que encabezaban la cadena alimenticia, como leones y tiburones, evolucionaron hasta alcanzar tal posición de manera muy gradual, a lo largo de millones de años. Esto permitió que el ecosistema desarrollara frenos y equilibrios que impedían que los leones y los tiburones causarán excesivos destrozos. A medida que los leones se hacían más mortíferos, las gacelas evolucionaron para correr más deprisa, las hienas para cooperar mejor y los rinocerontes para tener más mal genio. En cambio, la humanidad alcanzó tan rápidamente la cima que el ecosistema no tuvo tiempo de adecuarse. Dicha evolución frenética del humano ha generado a su vez un carácter tiránico y arrogante. Y es que el humano es un ser que hasta no hace mucho ocupaba un lugar medio en la cadena alimenticia y ahora la encabeza.
Un paso importante en el camino hasta la cumbre fue la domesticación del fuego. Algunas especies humanas pudieron haber hecho uso ocasional del fuego muy pronto, hace 800.000 años. No mucho después, los humanos pudieron haber empezado deliberadamente a incendiar sus inmediaciones. Un fuego cuidadosamente controlado podía convertir espesuras intransitables e improductivas en praderas prístinas con abundante caza.
Además, una vez que el fuego se extinguía, los emprendedores de la Edad de Piedra podían caminar entre los restos humeantes y recolectar animales, nueces y tubérculos quemados. Otra ventaja derivada del uso del fuego se presentó en la digestión del Homo, mientras que los chimpancés invierten cinco horas diarias en masticar alimentos crudos, una única hora basta para la gente que come alimentos cocinados, lo que lo llevó a la par a liberar un tiempo productivo para sí. Puesto que tanto un intestino largo como un cerebro grande son extraordinarios consumidores de energía, es difícil tener ambas cosas. Al acortar el intestino y reducir su consumo de energía, la cocción abrió accidentalmente el camino para el desarrollo del enorme cerebro de neandertales y sapiens.
Los animales a partir de sus adaptaciones morfológicas pueden dominar vientos y corrientes, pero son incapaces de controlar estas fuerzas naturales, y siempre están limitados por sus mismas características físicas. Las águilas por ejemplo, no pueden controlar la localización de las columnas, y su capacidad de carga máxima es estrictamente proporcional a su envergadura alar. De manera opuesta, el poder del fuego no estaba limitado por la forma, la estructura o la fuerza del cuerpo humano tal es el caso de una única mujer que con un pedernal o con una tea podía quemar todo un bosque en cuestión de horas. Esto significó evidentemente otro factor determinante en la formación del Homo y su próximo dominio de la tierra.
Ahora podían asustar a los leones, caldearse durante las noches frías e incendiar algún bosque. No sabemos con exactitud dónde ni cuándo animales que pueden clasificarse como Homo sapiens evolucionaron por primera vez a partir de algún tipo anterior de humanos, pero la mayoría de los científicos están de acuerdo en que, hace 150.000 años, África oriental estaba poblada por sapiens que tenían un aspecto igual al nuestro, sin embargo algunas de estas variación de Homos pasarían a desaparecer.
A partir de este enigma surgieron la teoría del entrecruzamiento y la teoría de la sustitución, según la primera, los sapiens se extendieron por las tierras de los neandertales y los sapiens se reprodujeron con los neandertales hasta que las dos poblaciones se fusionaron. Si este fuera el caso, entonces los euroasiáticos de la actualidad no son sapiens puros. Son una mezcla de sapiens y neandertales. De manera parecida, cuando los sapiens alcanzaron Asia oriental, se entrecruzaron con los erectus locales, de manera que chinos y coreanos son una mezcla de sapiens y erectus. Contradictoriamente la teoría de sustitución plantea que los sapiens y los otros humanos tenían anatomías diferentes, y muy probablemente hábitos de apareamiento e incluso olores corporales diferentes. Así que habrían tenido escaso interés sexual los unos hacia los otros, y en caso de que dicho apareamiento ocurriese, la brecha genética que separaba las dos poblaciones ya era insalvable.
De acuerdo con esta teoría, los sapiens sustituyeron a todas las poblaciones humanas anteriores sin mezclarse con ellas. Pero si la teoría del entrecruzamiento es cierta, bien pudo haber diferencias genéticas entre africanos, europeos y asiáticos que se remonten a cientos de miles de años. En las últimas décadas, la teoría de la sustitución ha sido la que ha tenido más aceptación en la disciplina. Los genetistas habían podido reunir el suficiente ADN intacto de neandertales a partir de fósiles para efectuar una comparación general entre este y el ADN de humanos contemporáneos.
Puesto que neandertales y denisovanos contribuyeron solo con una pequeña cantidad de ADN a nuestro genoma actual, es imposible hablar de una fusión entre los sapiens y otras especies humanas. Aunque las diferencias entre ellos no eran suficientemente grandes para impedir por completo la cópula fértil, lo eran lo bastante para hacer que tales contactos fueran muy raros. Es obvio que no se trataba de especies completamente diferentes, como los caballos y los asnos.
Cada dos especies que evolucionaron a partir de un antepasado común, como caballos y asnos, fueron en algún momento dos poblaciones de la misma especie, como los bulldogs y los spaniels. Tuvo que haber existido un momento en el que las dos poblaciones ya eran muy distintas entre sí, pero que todavía eran capaces, en raras ocasiones, de tener sexo y procrear descendientes fértiles. Los sapiens ya eran muy diferentes de los neandertales y denisovanos no solo en su código genético y en sus rasgos físicos, sino también en sus capacidades cognitivas y sociales, pero parece que todavía era posible, en raras ocasiones, que un sapiens y un neandertal procrearan un hijo fértil. Es inquietante pensar que nosotros, sapiens, pudimos en una época haber tenido sexo con un animal de una especie diferente, y pudimos haber engendrado hijos juntos.
Ahora bien, para explicar la desaparición de neandertales y denisovanos, pudiera ser que cuando los sapiens se toparon con los neandertales el resultado fuera la primera y más importante campaña de limpieza étnica de la historia, los neandertales eran principalmente cazadores y recolectores, al igual que los sapiens, sin embargo los segundos eran más diestros que los primeros, esto gracias a una mejor tecnología y a habilidades sociales superiores, por lo que naturalmente estos crecieron y se expandieron mientras que los neandertales con sus limitantes no fueron capaces de subsistir.
Los neandertales plantean uno de los grandes interrogantes de la historia, y es que cómo podrían haber ido las cosas si los neandertales o los denisovanos hubieran sobrevivido junto con los Homo sapiens.
Durante los últimos 10.000 años, el Homo sapiens se ha acostumbrado tanto a ser la única especie humana, que es difícil para nosotros concebir ninguna otra posibilidad. Nuestra carencia de hermanos y hermanas hace que nos resulte más fácil imaginar que somos el epítome de la creación, y que una enorme brecha nos separa del resto del reino animal.
Invariablemente estas evidencias nos llevan a reconsiderar nuestra trascendencia y nuestro mero propósito, ahora vemos, que no somos parte de una existencia particular, somos producto de una evolución y una adaptación, de un cambio y una circunstancia, algo que se ha gestado durante miles de años, pero que sin embargo, no representa una mínima parte de la longevidad del universo. Sabemos a partir de ciertos vestigios, que no somos los primeros en habitar esta tierra, antes existían grupos humanos que compartían rasgos pero distaban mucho entre sí, contaban con herramientas básicas, pero subsistían al cumplir sus necesidades, se dejaban llevar por su instinto, pero con ello lograron su supervivencia. Probablemente ahora pareciera que estamos por encima de nuestros ancestros, que no hay nada por encima de nosotros, sin embargo, en el futuro esto invariablemente cambiará. En parte, podríamos ver otra era de humanos de diferente especie a la nuestra habitar entre nosotros, también podemos pensar más allá y considerar la inmensidad de un universo que nunca entenderemos en su totalidad, pero que tal vez si nos muestre a seres de superioridad incuestionable que nos recuerden lo efímero de nuestro género, así como algunas de las especies que habitaron a la par de la nuestra y no fueron capaces de prevalecer, ahora nos parecen irrelevantes a nosotros. Lo anterior nos invita a reflexionar, a pensar en el pasado y comprenderlo en pos de mejorar, somos insignificantes en esta gran historia, si, pero no significa que nuestro propósito sea un sin sentido, al acercarnos más a una verdad por muy lejana que esta se encuentre, veremos respuestas que nos ayudarán a mejorar, a crecer, a evolucionar. No estuvimos aquí al principio y seguramente no estaremos al final, pero podemos hacer que nuestro poco tiempo valga la pena, podemos elegir amar, reír, aprender, asombrarnos y todo ello nos dará de nuestra pequeñísima existencia una razón para estar aquí.
Si bien, no existía un modelo económico estándar en el paleolítico durante la presencia de los neandertales y los homo sapiens, existía algo a lo que se le denominó como comunismo primitivo.
La razón por la que se denomina así a este periodo de la humanidad es porque en ese entonces no existía una acumulación de bienes, un excedente económico o siquiera la propiedad privada entre los individuos de una manada. Con la creación de las herramientas a través de distintos materiales naturales como hueso, piedra y madera surgen los trabajos de la caza y pesca y por lo tanto un rol a ejercer en el grupo.
A través del lenguaje se crea la comunicación entre el hombre, formando vínculos afectivos que darían como resultado la cooperación social. Entre los grupos cooperativos se empiezan a establecer ciertos roles para cada miembro. Los hombres se dedicaban a la caza y pesca mientras que las mujeres desempeñaban el rol de recolectoras y también protegían a los jóvenes indefensos del grupo.
Por supuesto que el período del comunismo primitivo se acabaría a partir del neolítico con la creación de nuevas conductas primitivas como la agricultura y el sedentarismo además de avanzar en otros aspectos como la creación de la minería.